viernes, enero 22, 2010

DISCUSIONES EN EL BAR ASTURIAS, DE VILLA LURO, BUENOS AIRES, DONDE VIVÍ 28 AÑOS, ME CASÉ, FUI PADRE, JUGAMOS AL FÚTBOL INCLUSO CON MI HIJO,



LA FOTO DE ARRIBA ES DEL BAR ASTURIAS, DONDE LA CARNE ERA MUY RICA... NUNCA SE SUPO DE DONDE LA TRAÍA EL DUEÑO, LO DEL TACHO DE BASURA QUE SE VE, ERA TÍPICO, PERO JAMÁS HUBO PRUEBAS COMO PARA INCRIMINARLO A MANUEL, EL DUEÑO... ESTÁ UBICADO EN RIVADAVIA Y SAENZ VALIENTE, EN VILLA LURO, BUENOS AIRES...

LOS 10 MANDAMIENTOS

-Los 10 mandamientos son un aquelarre de vanidad de Dios -me dijo mi primo Eustaquio. Es tan anticlerical, que odia a Pelé, porque jugó en El Santos. De San Lorenzo de Almagro, de Argentina, ni hablarle. Le gusta Independiente, porque le dicen los Diablos rojos, en alusión a su camiseta de ese color.
-“Amarás a Dios por sobre todas las cosas”, es el mandamiento de alguien muy inseguro, que quieren que lo amen a cualquier costo –continuó diciendo un día que charlábamos de religión, en el café Asturias.
-No puedes obligar a nadie a que te ame. Yo, de chico, quise que mi prima Alcira me amara, y le toqué la cola, porque mi hermano, Carlos, me dijo que eso a las mujeres les gusta. Me dio tal patada en los testículos, que aún hoy me duele -continuó diciendo, haciendo un gesto de dolor, que logró hacer estremecer de dolor a los míos.
-Para que te quieran, primero tienes que hacer que te quieran... Por ejemplo siéndole simpático, haciendo favores y cosas por el estilo. ¿Cómo corno puede querer a Dios, un tipo que nació en una favela de Río de Janeiro, y que la madre es prostituta, y lo abandonó, y el padre está preso por asesinato y vender droga, y lo cuidan el abuelo, que abusa de él, y tiene que vender droga para poder comer? –siguió diciendo con cada vez más sus pupilas empequeñecidas por la furia.
-Bueno, sí, esas cosas ocurren, pero la Iglesia dice que tenemos libre albedrío, y que con eso, podemos superar todas las trampas que nos pone Satanás, y ser personas de bien –le contestó mi amigo Felipe, mientras bebía el quinto tequila, para darse ánimo. Si, porque él se da ánimo, siendo muy religioso, para poder emborracharse, ya que sabe que eso es pecado.
La explosión de denuestos, imprecaciones blasfemias, e insultos insultantes –aquí la redundancia esta bien, porque pocas veces oí insultos tan imaginativos. Es que mi primo Eustaquio es marinero, y recorrió el mundo entero, sobre todo los puertos, y los prostíbulos de esos puertos. Amén de todos los bares de esos que salen en las películas, donde el más bueno tiene siete condenas a muerte y tres a perpetuidad, y por supuesto, está fugado. Incluso se dice en la familia, que su mal carácter sobrevino cuando en el barrio se enteraron de que se llamaba Eustaquio Manfloro, y debío pelear todos los días, para vengarse de las chanzas soeces que le prodigaban los atorrantes del barrio. Es más, ya de grande les hizo juicio a los padres, por el nombre que le pusieron. Casi lo gana, pero en la apelación, perdió en fallo dividido.
-Lo de Eustaquio, pasa, pero lo de Manfloro, no se lo perdono a mi viejo... el muy idiota creía que me ponía Florencio, pero se equivocó, y como en Uruguay, donde nací, cualquier nombre es válido, me lo pusieron nomás. Y como es analfabeto, nunca se enteró, hasta que le hice el juicio. Porque él nunca me llamaba por mi nombre. Siempre me decía “Pelotudo”, porque como éramos 23 hermanos, jamás se acordaba de nuestros nombres. Y mamá era buena, y sabía leer, pero nunca le dijo nada a papá. Reconozco que era para que no le pegara, porque vivía con el cinturón en la mano, para pegarle al que estuviera más cerca, incluso mamá. Pero igual no la perdoné... una madre debe jugarse por sus hijos. A ella la acusé por complicidad –siguió contando ese día, después de la ginebra número 23, que las tomó en homenaje a todos sus hermanos, incluido él.
A todo esto, Felipe estaba bajo la mesa, durmiendo la mona, quizá soñando con que estaba en el Paraíso, bebiendo tequila, porque ya había dejado de ser pecado. Digo esto, porque era un sueño recurrente de Felipe. Yo no venía muy bien, porque como el que pagaba las rondas de copas era Eustaquio, y no se le podía decir que no, porque se daba por ofendido, pero recuerdo muy bien lo que hablamos esa noche, en el “Asturias”, allá en mi lejano Villa Luro, en Buenos Aires.
Justo en ese momento, se sentó con nosotros, corriendo con el pie más debajo de la mesa a Felipe, para que no molestara, porque era muy gordo, José Conde, un amigo que de chico había sido monaguillo en la iglesia del barrio, la Corpus Dómine. Este, fanático religioso, Hincha sí de San Lorenzo, solo por el nombre, preguntó de que hablábamos, y yo cometí el error de explicárselo. José Conde, muy monaguillo, pero había llegado a cinturón negro de karate.
El viaje a la comisaría 44 fue corto, porque en esa época, estaba a una cuadra. El de primo Eustaquio y el mío. Yo de testigo, primo detenido. El de José Conde fue al hospital Santojani, con heridas múltiples y fracturas expuestas. Ahí fue cuando me enteré de que un sillazo en la cabeza, aplicado con suficiente fuerza y por sorpresa, supera a cualquier tipo de arte marcial. Y mucho más, cuando luego se usa luego una botella de tequila, asida por el pico, y con la parte de atrás rota, sobre alguien atontado, y que previo al entrevero, se había bebido media botella de ginebra.
¿De que hablaba...? Ah, de los 10 mandamientos...
bueno, yo, como agnóstico que soy, no me meto en esas cosas... por suerte, porque si fuera muy religioso, me sentiría muy mal, por todo lo que le mentí a la policía, para salvar a primo Eustaquio Manfloro. No es que me cayera demasiado simpático... es que en realidad, soy muy cobarde... y él es muy vengativo...
Otro día la sigo con esto de los 10 mandamientos...es un tema que da para mucho.
Amén y amen... Ah, y primo Eustaquio Manfloro, salió en libertad... El comisario también le tenía miedo. Primo mide 2 metros cuadrados... Sí, a lo alto y a lo ancho, y vivía a media cuadra del comisario.

ESPERO QUE ESTAS DISCUSIONES SOBRE FILOSOFIA, TEOSÓFIA Y NOSEFIA, NO LAS TOME COMO EJEMPLO PARA CULTIVAR SU ESPÍRITU, PORQUE DE VERDAD, LO ÚNICO IMPORTANTE EN LA VIDA, ES SABER HACER BUENAS PIZZAS DE ROCKEFORT... SE LE PUEDE AGREGAR FETAS DE ALGÚN BUEN SALAME MUY PICANTE, Y REGADO CON BUENAA CERVEZA QUILMES.
UN BESO EN CILENCIO.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Me dio ganas de ir a comer Pizza al roquefort en el bar ASTURIAS ¿ existe aún?

Un beso estimado amigo Cilencio
LA CENTELLA

8:50 a. m.  
Blogger CILENCIO NO SE CALLA said...

Centella, sí existe, pero es un boliche pequeñín, en la esquina donde dije, saenz valiente y rivadavia al 10300, villa luro, enfrente a la plaza ejército de los andes... en baires...ahí viví 28 años, me casé tuve ami hijo...
un beso en Cilencio.

12:48 p. m.  

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