martes, octubre 26, 2010

AMOR ES LUCHA



EN ESTA FOTO ESTOY CON BIANCA, UNO DE MIS TRES AMORES FEMENINOS, CUANDO TENÍA 3 AÑITOS... Y QUE ME DUELE SU AMOR...

AMOR ES LUCHA
Hoy vengo cabalgando en uno de los caballos de las parcas, flacucho, puro hueso… Estoy con los anteojos de ver la verdad demasiado cruda. Siempre la veo así, a cada instante, pero en simultáneo, como si fueran las dos caras de un billete de mil euros –esto es un buen síntoma, me voy a contradecir, agregué una bromita- suelo cagarme de risa de ella, pero hoy no tengo los anteojos de ver el lado lindo. En los momentos más duros de mi vida, siempre mi enano inconsciente, me gritó de algún modo “No te entregues, carajo”, y a la corta o a la larga, siempre le hice caso. Lo momentos de dolor, que son infinitos, porque se reciclan, y atacan desde muchos frentes, desde atrás, donde uno cree que ya los dominó y es mentira, un sueño que tuve hoy me lo desmiente una vez más, desde adelante, ese futuro que nunca puedes saber si va a llegar y como, y desde el peor, el presente lúcido, que puede ver todos los lados del elefante, incluso conocer su pasado, su futuro y cada una de sus moléculas, al contrario de la parábola de los tres ciegos, que uno lo toca en el costado y piensa que es una pared, el otro agarra su cola y cree que es una soga, y el que aferrar una pata, piensa que es un árbol. Y esta forma de ser, no la tengo desde que cometí el error de vivir tantos años, sino ya desde adolescente, 14 años, cuando mi padre, jugador empedernido, con sus pulmones destrozados y una pierna amputada, acertó la única jugada que debía acertar, y se murió. Ya estaba sin ninguna ficha. Desde entonces me dediqué a vaticinar todo lo que podía ocurrir en la vida y a acertarlo. No fue el placer lo que me llevó a eso, fue el dolor, ese fabricante de lucidez, eso que tenemos pegado a la piel, pero por dentro, y a veces creemos que no existe.
Casi todos ustedes, los que se cartean conmigo, son muy jóvenes, y sobre todo las niñas, se creen que el único verdadero problema de la vida, es encontrar al niñito ese de los rizos dorados, con alitas, y en pelotas, con un arco y flechas de plomo y de oro, para que las fleche, junto a un HOMBRE de verdad, con mayúsculas. Y se les puede dar. Y los nenes, también pueden ser ese HOMBRE que ellas esperan, y eso les va a gustar, lo llevamos en el ADN... Pero todo eso depende de dos palabras que riman… PACIENCIA, la madre de INTELIGENCIA. Lo aprendí en los videojuegos… Hay una milésima de segundo exacta, para apretar el comando. Ahora a ustedes les queda aprender cuando es ese instante. Bueno, escribir esto, me levantó el animo… soy rápido para todo, para caerme y para levantarme, aunque siempre uno se levanta con algo de barro, y alguna cicatriz. No lean esto, se los prevengo, no es divertido, ni siquiera inteligente, apenas una queja de bandoneón arrabalero y atorrante. Pero soy malo y lo digo al final…
Amen...esto duele –el dolor se siente con las mismas terminales nerviosas que las caricias -pero tiene sus delicias, como dijo Masoch, quien dio su nombre al masoquismo.
Un beso en Cilencio.

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