domingo, mayo 02, 2010

LAS MAL LLAMADAS MALAS PALABRAS, CARAJO, MIERDA...


LA RUTA QUE LOS PARTIÓ... LÉA BIEN... NO DIJE NADA MALO... CARAJO... Y MIRE EN EL MATABUUROS, QUE QUIERE DECIR CARAJO.
La remil... Que te recontra... Andate a la... Sos un hijo de... Aún no dije ninguna de las llamadas, malas palabras, pero para mucho, soy un degenerado, boca sucia, deslenguado... e hijo de... del demonio, candidato seguro al infierno. Y aquí voy a disentir con muchos. Las mal llamadas "malas palabras", no son tales. No existen. Sólo existen malas intenciones. La intención de causarle a quién van dirigidas, un daño psíquíco.
Y se lo pruebo con un simple ejemplo. ¿Es popó una mala palabra? Es un sinónimo infantiloide de lo que otros pueden decir "caca" o un médico formal, diría "materia o bolo fecal", o un mal llamado maleducado, "mierda". ¿Y acaso no dije todas las veces lo mismo? ¿No me refería a la misma sustancia? Sé que por decir todo esto, alguien me va a decir, por decir todo esto que me vaya a la " m..."
Y si yo a esta persona, no maleducada, sinó malintencionada, yo le contestara "Andate a la popó", no entendería nada, o comprendería, que por esta reacción, soy un infantil. Y sí le dijera "Andate vos, sorete", esto podría producir un caos de trompadas, patadas, partes policiales y juntas médicas. ¿Y todo esto por qué? Porque usamos mal el idioma. No comprendemos lo que decimos, hablamos como se dice vulgarmente, "por boca de loro".
Otro ejemplo. La palabra ligero, indica una condición muy deseable, para casi todo lo que se mueve en el mundo. Hay señores, como corredores de autos, jugadores de fútbol, pianistas, o simplemente trabajadores, que son muy apreciados por tener la muy cotizada gracia de la velocidad. Pero si le decimos a una dama que es "Una mujer ligera", ella entenderá que la estamos insultando, insinuando que es una "mujer de la noche". Como si la, noche no fuera tan alabada por los poetas y los enamorados. Y como si las señoritas "ligeras", no trabajaran también de día o de tarde. Hay palabras como "porongo". que si buscamos en el diccionario nos indica que es un término quechua, y significa calabacero, planta; vasija hecha de la cáscara de] fruto y para tomar mate... Y en Chile se le dice a un sujeto muy pequeño y despreciable. Nada más. Y sin embargo estoy ya oyendo a todos los que me van a insultar y criticar por haberme animado a decir tan terrible "mala palabra".
Claro, en Argentina es también sinónimo del miembro viril de la raza humana. Objeto este, catalogado que sus sinónimos, salvo "pene", y en ciertos contextos no aptos para los oídos de los niños, como "mala palabra", pero al mismo tiempo muy apreciado por sus dueños, que quieren tener uno grande y activo, y por quienes son beneficiarios de esas cualidades, que son muy apreciadas tanto en el género femenino, como en el mundo gay. ¿Es entonces porongo buena o mala palabra?
Sigo prediciendo terribles anatemas contra mi humilde persona, y contra mi buen nombre y honor, y no sólo mío, sino de mi familia, especialmente sobre mi progenitora. Y habrá quienes digan que soy hijo de madre soltera, situación considera muy indeseable y humillante. Por el contrario, nadie le dice al otro, con intenciones aviesas, que es hijo de padre soltero. A fin de cuentas, viene a ser igual; pero nadie dice eso. Es más, a nadie se le ocurre aplicarlo como insulto.
Y pongámonos de acuerdo, que una mala palabra dicha a alguien, es sinónimo de insulto, y que un insulto para que sea de verdad insulto, deber ser con "malas palabras". Y de las 11amadas gordas. Y las pobres y vituperadas malas palabras, son causantes de mejorar nuestro léxico, al obligarnos a que aprendamos a usar el diccionario. ¿Cuáles son las primeras palabras que cualquier niño o niña buscó en el diccionario? Las mal llamadas "malas palabras". Las tan vituperas palabrejas, también son causa de numerosos
beneficios a una humanidad muy pobre en su vocabulario. Por ejemplo con sólo decir "boludo", podemos sintetizar todo lo que sentimos por un señor, sin tener que aprender a hablar para decir cosas como "eres una persona que en tus decisiones, no sueles tener concentración mental, algo apresurada, flojo de manos, indeciso y lento en tu accionar". ¿Se imagina decirle todo esto a un compañero de fútbol, en medio de una jugada, para que nuestro coequiper corrija su acción y concrete lo deseamos que realice? Los partido durarían años, o quedarían paralizados en el primer desencuentro de opiniones tácticas. Y aquí no caben sinónimos como "tonto" o el muy antiguo "pelandrún". Les falta la contundencia, que da la prosapia adquirida, al ser catalogada como "mala palabra".
Las mal llamadas "malas pabras" cumplen una función social, al permitir que cualquier persona que disponga de los pocos pesos que vale una entrada al fútbol, pueda desahogar sus frustraciones de toda la semana, dedicándoselo mejor de su repertorio al árbitro, "ese gran ladrón hijo de una gran...", perdón, casi se me escapa, es que no puedo olvidar a Castrilli, cuando nos hizo perder contra Ríver.
Dicen quienes saben, que sólo se dicen "malas palabras", cuando queremos insultar, en nuestro idioma natal. Esto es una ventaja para las condenadas al vulgo, o a los intelectuales que se animan a decirlas públicamente, o a salir a la luz, solo en la intimidad, o peor, caer en el ostracismo, de existir sólo en los pensamientos sobre el prójimo, "ese remedo del infierno, gran hijo de una gran...", como diría Borges, nunca las olvidamos.
Triste destino el de las "malas palabras". Igual a los genios incomprendidos, deben vivir escondiéndose, o lo peor, a salir sólo cuando las personas se odian, se matan o juegan al fútbol.
Y si aún le queda una duda, de que mis palabras son sabias, piense, sin ir más lejos, cuantos sinónimos tiene usted en su cabeza para los órganos sexuales masculinos y femeninos, sin llegar a consultar un buen diccionario de sinónimos. Y todos los sinónimos pobrecitos, están condenados al infierno cuando se usan como sinónimos de términos como pene o vulva. Y estos dos privilegiadas, jamás serán consideradas en esta vilipendiada categoría de pasaportes al infierno. Es más, le darán a sus usuarios categoría de persona culta, refinada, intelectual y delicada. Y ellas, las palabritas que menciono, son las hermanas afortunadas, hijas todas de la misma madre y padre de las otras, las procaces. Algo así como la versión de "el hombre y la bestia" del vocabulario.
Y ahora entre nosotros ... ¿No se va a sentir, luego de oir lo que dije, un poco tonto, cuando se reprima por decir una mala palabra? ¿0 un poquitín castrado? Vamos no sea cag... digo bol... Digo esteee... tímido... Anímese, al menos a mí, dígame "Hijo de una gran ... " y lo que sigue. Diga "Mira las porquerías que dijo, que bolú..."
Dele, dígalo. Y usted ver como me lo agradece después. Y a usted se lo va a agradecer su hígado... dele, ya va a ver, anímese... no sea cag... digo flojo de esfínteres...*

5 Comments:

Blogger toti spi said...

QUE BOQUITA !!!

4:02 p. m.  
Blogger CILENCIO NO SE CALLA said...

TOTI, Y A VOS QUE CARAJO TE IMPORTA...
UN BESO EN CILENCIO, QUERIDO AMIGO...

7:36 p. m.  
Blogger Mabel G. said...

Muy bueno Eugenio!! y al decir del poeta:
"El que se aposenta con infantes, alborea defecado"
(hasta suena poético)

(somos muchos y nos conocemos poco...¿o es al revés?) jajaja

Un abrazo

7:37 p. m.  
Blogger CILENCIO NO SE CALLA said...

MABEL, NO PASA IGUAL CON ALGUNOS SACERDOTES, QUE ESTÁN CADA DÍA COBRANDO MÁS NOTORIEDAD... UN BESO EN CILENCIO.

7:53 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

esto me suena a una mala copia de fontanarrosa

12:33 p. m.  

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