domingo, marzo 07, 2010

TÍA MARIA AMELÍ,MONJA DE CLAUSURA


LA FOTO DE ARRIBA ES DE TÍA MARÍA AMELÍ, CON EL UNIFORME DE MONJA DE CLAUSURA QUE SOLÍA USAR LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO.

Tía Maria Amelí fue la única monja de la familia, y eso que tenía sangre francesa, como yo.
Lo de francesa le venía del padre, Anatole F. Oriundo de París, que por supuesto, no era el ingenuo que la anotó como su hija, abuelo Miguel, oriundo de Sicilia.
Tuvo ella en su juventud una vida llena de dones. Belleza, padre muy adinerado, del corazón, claro, sin saberlo, sirvientes, institutrices, maestros de música, vivir en mansiones, y todo lo que da el dinero. Lo que no tuvo fue libre albedrío, hasta sus 18 años. Abuelo Miguel, no dejaba que sus hijas pensaran siquiera en amores. Era el típico padre mafio... digo típico de sangre siciliana, que no quiere que las mujeres de su vida, tengan siquiera idea del sexo, que debían ser vírgenes in eternum. Esto incluía sus abuelas, madre, hermanas, su mujer, sus hijas y sus nietas. Más no, porque en esa época se morían jóvenes. Prima María Amelí, se llamaba con nombre francés, pese a que como dije antes, su supuesto padre y madre eran de sangre italiana, porque la abuela Filomena, convenció al Abuelo miguel de que los nombres franceses traían suerte. Pero en realidad, era porque seguía enamorada del padre verdadero de María Amelí, y quiso al menos, que su hija se llamara como su suegra, mejor dicho como su casi suegra. Prima se había enamorado de su hermano mayor, Francisco, hombre atractivo para el otro sexo, como pocos... Bueno, a decir verdad, también atraía a otro sexo más, pero no voy a decir cual, porque no quiero revelar sordos entretelones familiares. Pero esto mismo impedía que ese amor se concretara. Esto desesperó a María Amelí, y la llevó a la absurda idea de convertirse en monja. En realidad no era tan absurda, porque que la impulsó a eso, fue la fama que tenían los monjes y las monjas, cuando por ejemplo había un convento de monjes, cerca de otro de monjas. Tío Miguel, se puso muy feliz, porque supuso que su hija iba a ampliar sus contactos con la curia romana. Y por sobre todas las cosas, porque supuso que su supuesta hija, sería eternamente virgen. Esto último era más expresión de deseos, que conocimiento de la realidad, porque era un hombre de mucho mundo, y sabía casi todo de todo, sobre todo de las pasiones humanas. Pero no hay peor sordo como el que no desea oír.
De lo que narraré a continuación, no puedo aseverar nada, sólo son referencias, de comentarios, y de leyendas. Hablé de la belleza de prima María Amelí, y del poder de su padre. Desde el primer día, con sus frescos 18 años, fue nombrada madre superiora. No hay pruebas de que el suicidio de la anterior madre superiora, no haya sido real. Aunque siempre resultó sospechoso, que lo haya hecho con una ráfaga de ametralladora, y sobre todo, porque los proyectiles, entraron por la espalda. Pero el forense dictaminó eso, y nadie se atrevió a discutirlo.
De una mujer retraída, muy histérica, como siempre había sido prima, pasó en unas semanas a ser la mujer más feliz del mundo. Y se dice que los monjes de clausura del monasterio vecino, también pasaron por un proceso similar. Algunos murmuradores referían que se oía gritos femeninos, jadeos impresionantes, aullidos lobeznos, de voces de ambos sexos, y griteríos que hicieron suponer que en ambos monasterios, estaban poseídos por Belcebú. Tanto fue así, que el obispo de esa zona, decidió ir con su equipo de sacerdotes exorcistas a eliminar al Maldito, pero un extraño accidente en el vehículo en el cual se dirigían para cumplir esa sagrada y santa función, tuvo un accidente motriz. Explotó el motor a mitad de camino. Eso no hubiera sido inconveniente, sino que también explotaron sus 9 ocupantes. Bueno, se suponen que explotaron, porque apenas se encontraron algunos restos de sangre y de sotanas. Y en un pueblo vecino, cayó del cielo un crucifijo, que golpeó en la cabeza al sacristán de la iglesia. Esto le trajo grandes beneficios a la comunidad entera, pues el sacristán, Benvenuto Cellini, fue con esa señal milagrosa del crucifijo, tenido como bendecido por el Señor, y adquirió fama de sacristán curador. Esto atrajo multitudes al pueblo, de gente ansiosa por curarse de toda clase de dolencias. Pero no todo el dinero recaudado en ofrendas al curador, fue para él. Se repartió entre la Santa Iglesia Romana, y el padre de prima María Amelí, por partes iguales. O sea, 49,5 para cada parte. Y el 1 % para el sacristán curador. Y a partir de estos hechos, a ningún prohombre de la Iglesia, se le ocurrió ir a exorcizar al monasterio de prima, ni al cercano, el de los monjes de clausura.
Y a partir de estos hechos, nadie más oyó gritos, aullidos ni nada parecido brotando de esos lugares sagrados. Esto fue porque todas las casas de los alrededores, y el pueblo cercano entero, pasaron a ser propiedad de la Santa Iglesia, y se dice que con participación del padre de María Amelí, y fue designado parque nacional, para que las perdices y los faisanes vivieran felices.
Se dice que existe un diario íntimo, de prima, donde relata los hechos más salientes de su vida. Las malas lenguas opinan que de allí se copió el Marqués de Sade, para algunos de sus libros. No doy fe. Y en todo caso, el estilo de Sade, debió ser más florido que el de prima, que apenas terminó segundo grado. Esto fue porque la sacó el padre, cuando la acusaron de pervertir a los niños más grandes y a algunos maestros. Puede haber algo de verdad en esto, si se piensa que todos los acusados, tuvieron finales abruptos, muy violentos, y se musitó, en voz muy queda, que fueron partidos por la mitad, por ráfagas de ametralladoras. Pero no doy fe de ello, porque todos fueron velados a cajón cerrado, según me contaron.
Y el final de prima, no pudo ser más beatífico. La encontraron dormidita, desnudita, en su cama, ya de edad avanzada, con una sonrisa tan grande, que no hubo caso de cerrarle la boca para el velatorio. Todo lo contrario a los monjes del convento vecino, que se hicieron famosos, por el llanto desmedido que tuvieron todos, tras el fallecimiento de prima. Esto les valió el aura de santos... Bueh’, todos no... Algunos lo festejaron. Pero siempre se rumoreó que eran adictos a ciertas prácticas muy censuradas por la Santa Iglesia Romana, costumbres muy típicas y socialmente aceptadas entre los antiguos griegos.
Bueno, en la familia siempre quedó la costumbre de orarle a Prima María Amelí, pidiéndole milagros, porque se la consideró santa. Dicen que algunos los realizó. No doy fe, como dije antes, de lo ocurrido desde que prima se hizo monja de clausura. Desde ahí, clausuré mis opiniones...
Amen y amén.

4 Comments:

Blogger Juan said...

Si la foto muestra el uniforme de clausura, no me quiero imaginar lo digno del uniforme de apertura.
Yo tengo un tío que le pasó lo mismo que al cura del pueblo aquel, nada más que este tenía una gomería. Si bien este también se hizo popular fue a causa de la extraña muerte producto del traumatismo de cráneo que le provocó la llave cruz que le dio en el medio de la cabeza. Lo apodaron “Sanpinchadura”, algo parecido a lo de María Amelí.
Gracias por las sonrisas en cilencio.

11:02 a. m.  
Blogger Mabel G. said...

Gracias amigo por estar en mi tiempo y espacio para brindarme tu humor, tan necesario para nuestras vidas.
Un abrazo !

2:39 p. m.  
Blogger CILENCIO NO SE CALLA said...

Juan gracias. un beso en Cilencio

6:05 p. m.  
Blogger CILENCIO NO SE CALLA said...

Mabel querida, gracias por seguirme, sigo con fiebre, es más me estoy preparando para ir a mi velorio... No, no pienso ir... no le voy a dar bola a nedie.
un beso en Cilencio, pero estoy alguito mejor... es lento el proceso...

6:07 p. m.  

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