jueves, marzo 04, 2010

LA PEREZA NO ES PECADO, ES UN PRIVILEGIO DE LOS ELEGIDOS


LA PEREZA

La pereza es un mérito. Aquí disiento con Dios y con quien sea. Nomás el Papa, no trabaja de nada, no hace nada útil, y es Papa. Vive en el palacio más maravilloso de la Tierra, y como un rey. Igual a los reyes de Europa, que se toman vacaciones para descansar de las vacaciones, y de nuevo vacacionasn de las vacaciones, para descansar de las vacaciones, ad infinitum...
Y en cambio, tipos que se les da por ser muy activos, como Atila, Alejandro Magno, Gengis Kan, Napoleón, los Bush, ahora Obama, no fueron holgazanes y mataron a millones y destrozaron países enteros. Son una plaga. En cambio mi primo Eugenio, que casualidad, se llama igual que yo, es más haragán que yo, y no molesta a nadie. Tiene un puesto en la municipalidad de su ciudad, al que no va casi nunca, porque se inventó una enfermedad psicosomática, y dice que le duele la cabeza. Resulta que una vez se cayó al suelo, justamente trabajando. Y como los médicos no pueden probar que no te duele, si afirmas lo contrario, le dan el permiso para faltar. Eso sí, siempre se le cura el dolor, los día de cobro.
Cuando no va al trabajo, vive solo, en la casa que le dejaron los padres, se levanta al mediodía, se lava un poquito la cara, se toma unos mates, se hace unos emparedados de banana, porque le da pereza cocinar, y abrir una banana es su máxima proeza culinaria. Todo mientras escucha la radio. No tiene TV, porque le parece mucho esfuerzo oír y ver al mismo tiempo.
Termina de comer y se va a dormir una siesta. Se despierta como a las 5, se levanta, va al baño, no me pregunten que hace, nunca estuve con él dentro, a veces va al súper, hace las compras, bananas, pan, leche, yerba para el mate, azúcar, a veces un jabón, y como eso lo cansa mucho, se tira un rato en la cama, a fumar un cigarrillo, porque fumar y estar de pie o sentado, para él es mucho esfuerzo.
Novia jamás tuvo.
-Me daría pereza eso de ir a visitarlas -me decía, acostado en la cama, cuando fui para festejarle el cumpleaños.
-Y eso del sexo debe ser muy cansador, porque por algo dicen los médicos que es bueno para la salud, como hacer deporte. Y no voy a ser tan tonto de correr como un loco detrás de una pelota, disputándola con otros tipos, pudiendo si me interesara el fútbol, comprarme una y tenerla en casa. Por algo los ricos no trabajan –es su discurso a quienes le reprochan su ociosidad.
-Y teniendo novia, después tienes hijos y hay que mantenerlos, cuidarlos, llevarlos al colegio, educarlos... No, paso... ya bastante trabajo tengo con ir a cobrar a la municipalidad todos los meses.
Usted se preguntará si no tiene deseos sexuales. No sé, pero siempre me llamaron la atención las manos peludas que tiene, sobre todo en las palmas.
Amigos tampoco le conozco.
-Tuve amigos, de muy joven, pero siempre lo mismo, me invitaban a jugar a la pelota, a ir al cine, a bailar. Y eso me cansaba mucho. Y los que tenían hermanas, me querían hacer gancho con ellas. –Eres el tipo que quiero como cuñado, porque tú sé que jamás te vas a propasar –me decían-. -Es más, en el fondo todos sabían que conmigo, ellas iba a ser siempre vírgenes, que es lo que quieren todos los varones, que sus mamá, sus hermanas y sus hijas, sean vírgenes hasta la eternidad... Es un problema de celos machistas.
Y la famita siempre lo hizo a un lado. Primo Eugenio no va a las fiestas, para no cansarse, y entonces ellos no vienen a su casa, por venganza. Pero los pocos que alguna vez lo visitaron, se contagiaron de pereza, y terminaron siendo vagabundos, viviendo de lo que encuentran en los tachos de basura, y de limosnas.
Primo Pancracio, que es médico, dice que quizá tenga malaria, y que eso le quita la voluntad, pero no estoy seguro, porque Eugenio nunca visitó un país donde existiera esa plaga del mosquito anopheles. Y además no tiene los síntomas como fiebre, dolores musculares y tos. Aunque quizá el dolor eterno de cabeza sea por la malaria. Vaya uno a saberlo.
-Estoy esperando ansioso tener edad para jubilarme, para dedicarme a descansar –me dice siempre que lo visito. Me va a preguntar porqué lo visito, porque heredó del padre una biblioteca de 40.000 libros. Era tío Miguel, un hombre muy culto, dueño de un importante editorial. Y siempre mi primo me deja llevarme unos cuantos. Algunos los leo, otros los vendo. Como es tan haragán, nunca se dio cuenta que de de 40.000 que tenía, con suerte le quedan 10.000. Él nunca lee ninguno.
­- Probé leer en la cama, pero ni bien leo tres líneas, me duermo. Porque leer debe ser agotador, eso lo prueba –me dijo una vez.
Bueno, no les cuento más nada de mi primo, esto de estar hablando de él, por alguna razón que no comprendo, me causa cansancio... Me voy a dormir una siesta. ¿Será verdad que su pereza es contagiosa?
Aaaaahhhaaauuuaaa... me dio por bostezar...
Hasta lue...

2 Comments:

Blogger Mabel G. said...

Ay Cilencio ! me hiciste bostezar EN SERIO... qué pelmazo tu primo!
No paro de bostezar EN SERIO !!!!!
Tratá de no visitarlo mucho a ver si te da por ser vago también y dejas el Blog y YR y qué haremos los que te seguimos!
Me voy a ventilar un poco aunque llueva, porque no paro de bostezar.
ahhhhhhhhhhhhh
Chau !

7:41 p. m.  
Blogger CILENCIO NO SE CALLA said...

Mabel, no te contesto porque soy muy perezoso.un bs n Cilen

6:33 p. m.  

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