lunes, septiembre 26, 2011

CANTO A LA ESTUPIDEZ DE MI PRIMO FELIX

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CANTO A LA ESTUPIDEZ DE MI PRIMO FELIX

Solo los muy inteligentes, saben que para ser feliz hay que ser estúpido… pero por desgracia para ellos, no se pueden convertir en idiotas, y deben afrontar su lucidez. Y los estúpidos, como no saben que son estúpidos, tratan de parecer inteligentes, y tampoco logran la felicidad, porque lo que tocan, lo cagan… Ya me contradije… que estúpido… Mejor voy a dar un ejemplo… mi primo Félix… el padre, tío Miguel, muy castrador, le puso ese nombre, para que sea muy feliz. Y se lo decía siempre… era un mandato y el pobre Félix, desde que tuvo algo de conciencia, trataba de obedecerlo, y aunque tuviera un dolor de muelas como para morirse, trataba de ser feliz, y no le salía. Trataba todo el tiempo de poner cara de sonreír, y le salía una mueca espantosa. En esta foto, se la saqué la noche cuando "conoció" a la esposa, como dice la Biblia, y ella se había puesto una careta de linda, a la que eligió porque se llamaba Felisa. Pensó que Félix más Felisa, tenía que dar felicidad…. En su desesperada búsqueda de la felicidad, leyó mucha filosofía y tomó como propio el lema yoga, “para tener todo, no hay que desear nada”. Como se ve en la foto, ni primo Félix, ni Felisa, son lo que se dice sex symbols. Y él no fue a buscarla a una agencia matrimonial, porque anduviera mal de euros, todo lo contrario. Era muy rico. Había heredado del padre, una famosa firma de lencería muy fina, donde trabajaban muchísimas mujeres, y tenía contacto con las modelos que mostraban su ropa en los desfiles. Y pese a su aspecto exterior, era un tipo muy atractivo, claro, primero por sus tarjetas de platino, y luego por sus tarjetas doradas… y también su espíritu amable, comprensivo y generoso.
Pero “lo que natura non da Salamanca non presta”… tenía cultura, pero no la sabía digerir… la solía tomar al pie de la letra. En un libro leyó que para ser feliz, hay que ser idiota. Y trataba de realizar actos idiotas. Fumaba cigarros y le arrojaba el humo en la cara a la gente, cuando estaba sólo con otra persona, expelía en los ascensores, ventosidades muy ruidosas y olorosas, le tocaba el trasero a las viejecitas en medio de la misa, en las reuniones, le volcaba vino en el vestido a las damas, usaba ropa muy antigua, iba con la bragueta abierta todo el tiempo… Y claro, tanto tratando de parecer idiota, llegó a un nivel bastante elevado de estupidez. Su libido, al contrario de él, era muy alta, pero no quería enamorarse de las mujeres hermosas que lo perseguían, porque suponía que ellas no pueden hacer feliz a nadie, por aquello de que “para tener todo, no hay que desear nada”. Y como vivir sin amor es fácil, pero espantoso, comenzó a buscar mujeres que nadie deseara, para con ellas sentirse feliz. Recorrió neuropsquiátricos, cárceles de mujeres, las fabelas de Río de Janeiro, conoció mujeres sin techo, pero ninguna le parecía lo suficiente indeseable, como para que con ella, sintiera que no tenía nada y ser feliz. Era un callejón sin salida. Estuvo de novio con muchas de esas mujeres, y su vida fue un infierno, pese a su sonrisa forzada. Llegó a dejarse la barba, para que no se le viera la boca, porque a veces quería llorar, y no quería que se le note. Ellas lo asaltaron, le contagiaron, piojos, pulgas, ladillas, pero Félix no se daba por vencido, ni aun vencido. Y un día cayó en la peor agencia matrimonial de España. No tuvo que pagar por Felisa, el dueño de la agencia, le pagó a él para que se la llevara. Le espantaba a la clientela. Felisa era buena, pero como se ve en la foto, tan poco agraciada, que había ganado varios concursos de caretas de carnaval feas, con el simple truco de ponerse un hilito de oreja a oreja, y mostrando su cara al natural. Fue uno de los pocos “éxitos” que tuvo en su vida. Para colmo, era muy inteligente, era traductora de 7 idiomas, licenciada en filosofía y letras, abogada y psicóloga… Por todo eso, tenía plena conciencia de su falta natural de glamour. Y como le dijeron que nadie quiere a las mujeres muy cultas e inteligentes, se hacía pasar por idiota. Resumo, Félix era tonto, y se hacía pasar por más tonto, ella era inteligente, y también simulaba tontera… fue trágico… Cuando se casaron, en la ceremonia civil, cometieron tantas gilipolladas, que la filmación, salió en la TV. Se comieron el arroz que les tiraron, él se negaba a cerrarse la bragueta frente a la funcionaria que los debía casar, ella simuló que era analfabeta y firmó con una cruz, entre las idioteces más pequeñas que realizaron. Para la ceremonia religiosa, realizada en la Catedral, vinieron todos los canales de TV que estaban avisados, hasta Animal Planet vino, porque una de las modelos de Félix, les vendió la primicia a todos… Woody Allen, quiso los derechos, para filmar la ceremonia, y pasarla como película, pero primo Félix no quiso… tuvo miedo de que eso le trajera éxito, y le bloquearía el camino a la felicidad, que tanto buscaba, y no encontraba. Felisa, dije que también era abogada, hizo muy buenos euros, haciendo juicios a los canales, por pasar la ceremonia sin tener los derechos. Y lo hizo sin que el marido lo supiera… fue una victoria pírrica, pero victoria al fin… Luego, con ese dinero, pudo pagar los gastos del divorcio, y la partición de bienes. Y más tarde, con tarjetas de platino y doradas, se hizo rehacer toda, por el mejor cirujano plástico del mundo, y ahora no es sex symbol, pero al menos los stripers que le cobran por hacerle el amor, no la miran como la hubieran mirado antes, que hubiera sido muy deprimente… Pero no se crean que el matrimonio no funcionó… Felisa se divorció, solo porque después de tres meses, no aguantaba tener que hacer de tonta, y además se dio cuenta de que primo Félix, aparte de tonto, simulaba serlo más, pero en la cama, la enloquecía, era el típico caso de los que hacían meritos para la leyenda de que los petisos, son muy dotados… Es más, ella lo añoraba… pero no era de dar marcha atrás… bueno, a veces sí, pero con lo stripers. Hace tiempo que no sé nada de primo Félix… Me contaron que estaba por Uganda, tratando de conseguir nueva consorte, entra una tribu de pigmeos…. Ojalá le haya ido bien… Se lo merece, porque es muy buen tipo… pero lo han estafado tantos… la de travestis feos, que quisieron llevarlo al altar… por suerte, de eso, se daba cuenta siempre… no sé si antes o después de que… nada, nada… se daba cuenta… eso… yo me entiendo. Si alguno lo conoce y lo ve, mándenle mis saludos… ah, y no les conté que cuado se leyó el cuento ese de que el hombre feliz no tenía camisa, se quiso casar en cueros… Otro día les voy a contar más… Tiene tantas anécdotas…
Y amen Y amén, y sean felices... no como mi primo Félx...

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Muy buen relato, Cilencio. Descanse en paz el pobre Félix, seguramente habrá muerto lejos, al ver a Felisa tan recompuesta.
Saludos (Tenerife)

1:14 p. m.  

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